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Aceites/grasas
de la superficie de la piel (sebometría)
La cantidad de lípidos de la superficie cutánea, que en su mayoría derivan
del sebo, se determina mediante un sebómetro. La cantidad de sebo en la
superficie de la piel difiere según la región cutánea y depende de la densidad
de las glándulas sebáceas o de su nivel de actividad. Este nivel de actividad
alcanza su máximo en la pubertad, a partir de cuyo momento declina constantemente.
Un nivel bajo de engrase de la piel, sobre todo en edades avanzadas, conduce
progresivamente a la piel seca. El
estado de engrase de la superficie puede medirse cuantitativamente poniendo
en contacto la piel con el sensor del aparato medidor. Una película opaca
dispuesta en la punta del sensor absorbe el sebo. Luego, esta película
transparenta más o menos según la cantidad de sebo (efecto del papel resistente
a la grasa). La transparencia se mide y expresa cuantitativamente.
Alisado de la piel y rugosidad
de la piel (perfilometría, microtopografía/microtopografía cutánea, ver
también Métodos de réplica)
Cuando la piel está bien abastecida de sustancias protectoras cutáneas,
el contenido en humedad de la piel mejora, la función barrera es sustentada
y la aspereza (cuarteo) de la piel se reduce. Estas acciones conjuntas conducen
al alisado de la superficie de la piel, que puede observarse en la zona
de micrómetros (1 mm es igual a 1.000 µm). De este modo, el alisado de la
superficie de la piel puede utilizarse como parámetro de "rejuvenecimiento
cutáneo", dado que la rugosidad de la piel en la zona de milímetros está
relacionada con la edad de la piel. La medición de la microestructura cutánea
se efectúa con una aguja muy fina que pasa sobre el relieve de la piel siguiendo
exactamente sus movimientos ascendentes y descendentes, análogamente a la
aguja de un tocadiscos. De este modo, puede demostrarse el éxito de un tratamiento
alisador dentro de los límites de unos pocos micrómetros.
No obstante, dado que la piel palpita, una medición tan delicada como ésta
no puede efectuarse directamente sobre la superficie cutánea. Por esta razón,
se construye una réplica exacta del relieve de la superficie de la piel
con una masa de silicona para impresiones dentales, en la cual se efectúan
y se describen las mediciones en conformidad con los estándares industriales
alemanes. Mediante un procedimiento analítico gráfico se reproducen en formato
tridimensional. De este modo pueden medirse y compararse entre sí los diferentes
parámetros de la superficie, como la rugosidad o las arrugas moderadamente
profundas. Los datos de las réplicas se obtienen, se almacenan y se calculan
auto-máticamente.
Comedogenicidad
El término "comedogenicidad" describe la tendencia de un preparado o componente
tópico a inducir la formación de tapones de sebo (comedones) en los orificios
de salida de las glándulas sebáceas. Estos comedones pueden causar procesos
inflamatorios, que se exteriorizan en forma de acné. Éste aparece cuando
un incremento de la tasa de producción de sebo se acompaña de una obstrucción
simultánea de los orificios de las glándulas sebáceas. Las glándulas sebáceas
cerradas se infectan por la acción de propionibacterias, que producen
porfirina como metabolito. Aplicando un estímulo lumínico ade-cuado, esta
sustancia revela propiedades fluorescentes que pueden aprovecharse para
identificar el acné causado por el uso de productos cosméticos y, en una
fase preliminar, por medio de análisis gráfico. A la inversa, este método
puede establecer también las propiedades anticomedogénicas, es decir,
la actividad comedolítica de un producto para el cuidado de la piel, por
ejemplo, un preparado antiacné.
Corneometria (ver
Hidratación cutánea)
D-Squames® (ver Descamación
cutánea)
Descamación cutánea (D-Squames®)
La epidermis de la piel joven se renueva constantemente por la producción
continuada de queratocitos, su diferenciación/queratinización y descamación
cada 28 días. Cuando aparece un trastorno, como en la descamación controlada
por la actividad enzimática, se forman grandes agregados de corneocitos
que el ojo humano percibe como escamas. Estas escamas cutáneas se componen
de células córneas y consisten predominantemente en queratina, o sea,
en otras palabras, aminoácidos.
Cuando se eliminan los agregados de corneocitos con una película adhesiva
específica (D-Squames®*), puede medirse el grado de descamación y evaluarse
el efecto de un tratamiento. Esto es posible cuando el material extraído
se ilumina con luz UV; dado que algunos aminoácidos presentes en las escamas
cutáneas fluorecen, la intensidad de la fluorescencia en la película adhesiva
estandarizada proporciona un indicio aproximado de la cantidad de escamas
cutáneas presentes, por medio de análisis gráfico.
Elasticidad cutánea (prueba de
elasticidad)
Para medir la elasticidad cutánea se coloca una cabeza medidora sobre
la zona de piel en estudio. Se genera un vacío parcial por medio de una
bomba de vacío, cuyos tiempos de aspiración y relajación pueden establecerse
y calibrarse. La profundidad de la penetración (deformación) de la piel,
en la sonda medidora de 2 milímetros de calibre, se mide ópticamente por
medio de un espejo y un fotodetector. El tiempo que necesita la piel para
regresar a su estado original sin vacío es mayor o menor según el estado
de la piel. La medida de la elasticidad cutánea se calcula por medio de
las fórmulas siguientes:
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Capacidad de restauración elástica |
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= |
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Deformación elástica de la piel |
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Capacidad de restauración elástica |
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= |
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Deformación total de la piel |
Estándar Australiano
Al contrario que las lesiones inducidas por la radiación UVB, las alteraciones
cutáneas causadas por la radiación UVA se deben a un efecto acumulado,
cuyas lesiones aparecen en el curso de un período de tiempo prolongado,
por lo que son difíciles de representar y medir experimentalmente in vivo.
A diferencia de la definición de factor protector solar (FPS), no se dispone
de un estándar internacional para definir in vivo el efecto de la radiación
UVA. Aunque se utilizan diversos métodos, sus resultados son sólo parcialmente
comparables entre sí.
Hasta la fecha, se dispone en todo el mundo de un solo método de medición
estandarizado in vitro aprobado por una autoridad reguladora; se trata
del Estándar Australiano 2604:93, que permite la estimación reproducible
de la reducción de la radiación UVA generada por un preparado protector
solar. A este fin, se utiliza un procedimiento analítico exactamente definido,
basado en una técnica fotométrica. El resultado es un valor de protección
UVA expresado en tanto por ciento. Los productos protectores que satisfacen
estas exigencias estrictas deben absorber como mínimo el 90% de la radiación
UVA.
Evaporimetría (medición de la pérdida
transepidérmica de agua)
La evaporimetría es un método destinado a medir la pérdida transepidérmica
de agua (TEWL). Se utiliza como parámetro de la función barrera cutánea;
un incremento del valor medido indica un deterioro de la función barrera.
La medición de la pérdida transepidérmica de agua se efectúa con una sonda
especial que altera sus propiedades eléctricas según los cambios en la
presión de vapor de agua, directamente por encima de la piel. Dado que
la medición puede ser influida en gran medida por la actividad de las
glándulas sudoríparas, la prueba se efectúa en una sala con aire acondicionado
potente, que se mantiene a temperatura constante. Un efecto protector
positivo se demuestra por el menor valor medido en las zonas tratadas
en comparación con las no tratadas.
Factor protector solar (FPS)
La determinación del factor protector solar en Europa se basa en el estándar
COLIPA de la Asociación Europea de Cosmética, Artículos de Tocador y Perfumería.
Establece la magnitud de la protección que debe conferir un producto protector
solar frente a la radiación UVB. Ese tipo de radiación es la causa principal
de la quemadura solar. Por otra parte, posee propiedades inmunosupresoras
y lesivas para la célula que, en condiciones de exposición crónica, pueden
ocasionar un cáncer cutáneo (cáncer basocelular, cáncer espinocelular).
Se utilizan diversos filtros UV y sistemas/combinaciones de filtros UV
para conferir una protección óptima. La dosis eritema mínima (DEM) es
la medición de la cantidad de radiación UVB necesaria para inducir un
enrojecimiento perceptible (eritema). El FPS puede calcularse mediante
la fórmula siguiente:
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DEM el piel protegida |
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DEMp |
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FPS |
= |
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= |
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DEM en piel no protegida |
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DEMu |
La prueba se inicia determinando la sensibilidad individual a UV de la
persona investigada por la exposición de una zona cutánea no protegida
en la espalda. Las fuentes de radiación son simuladores solares, la mayoría
equipados con lámparas de xenón; su aspecto es similar al del sol pero
de mayor intensidad y, en consecuencia, cabe la posibilidad de acortar
el período de radiación. Al cabo de unas 20 horas de exposición a diversas
intensidades, se determina la DEMu por evaluación visual de los eritemas
en 6 zonas cutáneas.
Para la determinación real del FPS, se delinean zonas en estudio en la
espalda del participante para proceder a la aplicación del preparado protector
solar. Cada zona tratada con el producto tiene su contraparte en una zona
de control no tratada. La intensidad de la exposición se determina en
conformidad con la sensibilidad de la piel y el factor protector solar
previsto. Al cabo de unas 20 horas se evalúan visualmente la DEMu y la
DEMp. El factor protector solar resultante informa del incremento medio
de los períodos de tiempo individuales necesarios para causar un eritema
tras la aplicación del preparado protector solar.
Fotoprotección frente a la radiación UVA (ver Estándar
australiano)
Hidratación cutánea (cornetometría)
Aunque el contenido en agua de la capa córnea de la piel es importante
como factor protector (función barrera), también desempeña un papel significativo
en el aspecto cosmético de la piel. Si el contenido en agua es demasiado
bajo, la piel se reseca, se cuartea y no puede desarrollar su función
barrera. La corneometría determina la cantidad de humedad en la capa córnea.
Como sonda medidora se utiliza un condensador de placas que genera un
campo eléctrico en sus bordes.
Las propiedades de este campo eléctrico cambian según el contenido en
agua de la zona contigua a través de la cual se desplaza. El condensador
de placas está separado de la piel por una película extremadamente fina
que impide que el agua de la superficie cutánea, que contiene iones, cause
un cortocircuito entre las placas del condensador. Las mediciones se efectúan
en una sala con aire acondicionado potente, que se mantiene a temperatura
constante. Esto es obligado por el hecho de que la medición puede ser
influida en gran medida por la actividad de las glándulas sudoríparas.
Hidrometría superficial
La hidrometría superficial es la medida del contenido en agua de la superficie
de la capa córnea de la piel.
Medición del tamaño de los corneocitos
(regeneración cutánea)
El tamaño de los corneocitos proporciona un indicio del proceso de recambio
(turnover) epidérmico, así como de la capacidad de la piel para regenerarse.
Cuanto más rápido sea el recambio, tanto más pequeña será el área de las
células de la capa córnea (corneocitos). En humanos existe una relación
clara entre la edad y el área de los corneocitos; el incremento en zonas
cutáneas jamás expuestas, o sólo levemente, a la radiación UV, es casi
lineal desde el nacimiento hasta la senectud. Después de un tratamiento
de 6 a 8 semanas con un preparado que contenga principios activos, las
primeras alteraciones significativas pueden observarse en los corneocitos
que se descaman en la superficie de la piel. Bajo la acción de un agente
que estimule la regeneración epidérmica, el área de los corneocitos experimenta
una reducción. Si un preparado resuelve o atenúa el proceso cutáneo (hiperproliferativo
primario, por ejemplo en pacientes atópicos), se produce un agrandamiento.
Los corneocitos son extraídos de la superficie de la piel por medio de
un soporte adhesivo estandarizado y se miden en un portaobjetos a través
de un sistema de análisis gráfico acoplado al microscopio. Los resultados
se comparan con los obtenidos en la región cutánea no tratada.
Método quimioluminiscente
Este método, elaborado por la División de Investigación Dermatológica
de Beiersdorf, demuestra el efecto antioxidante de productos para el cuidado
y la protección de la piel. Se basa en el principio de que los radicales
libres lesivos activos, por ejemplo, radicales oxigenados inducidos por
UVA, emiten fotones (cuantos de luz). El número de fotones emitidos durante
un período de tiempo es la medida del estrés oxidativo de la piel. Por
otra parte, la reducción de la emisión de fotones a través de un tratamiento
con antioxidantes como a-glicosilrutina y vitamina E es una medida de
la eficacia protectora de estas sustancias.
Con objeto de inducir la producción de esas especies (oxigenadas) reactivas
en la piel de manera estandarizada, se utiliza una dosis de radiación
UVA definida (100 mJ/cm2 de piel). Cuando después de la aplicación de
un producto (frente a la ausencia de tratamiento o la aplicación de un
placebo), una zona cutánea irradiada por luz UVA emite menos fotones,
queda demostrado el efecto antioxidante del producto. La medición de los
fotones emitidos por la piel se consigue con un fotoamplificador (fotomultiplicador)
altamente sensible y un sistema de contaje de fotones que debe funcionar
en una sala completamente a oscuras.
Método de la réplica (ver también
Alisado de la piel y rugosidad de la piel)
El método de la réplica es un procedimiento de medición reproducible que
estudia y documenta la topografía de la superficie cutánea.
Microfotrografía (ver Alisado
de la piel y rugosidad de la piel)
Pérdida transepidérmica de agua
(ver Evaporimetria)
Perfilometría (ver también Alisado
de la piel y rugosidad de la piel)
La perfilometría es un método destinado a determinar la rugosidad de la
piel. Se efectúa por medio de una masa de silicona para impresiones, tomando
una huella de una zona cutánea especificada y efectuando mediciones en
dicha huella. Los valores obtenidos reflejan las propiedades alisadoras
de la piel de un preparado tópico.
Prueba de elasticidad (ver
Elastididad cutánea)
Prueba del parche epicutáneo (prueba
del parche)
Esta prueba se utiliza para verificar la tolerancia cutánea de un preparado.
La sustancia en estudio se aplica sobre un apósito/parche que mide aproximadamente
1 cm2 y que se adhiere a piel sana durante 24 horas. Tras la
retirada del apósito en estudio, la zona cutánea correspondiente se observa
después de períodos de 10 minutos, 12 horas y 24 horas. En la prueba del
apósito epicutáneo repetitiva, el procedimiento se repite otras 5 veces,
intercalando cada vez períodos de 48 horas y, seguidamente, de nuevo al
cabo de 10 días.
Prueba de fotoalergia
(ver también Prueba del fotoparche)
Aparece una reacción fotoalérgica cuando sustancias fotosensibles presentes
en la piel son activadas en condiciones de exposición a la radiación UVA.
Esto significa que la sustancia en cuestión debe transformarse en una
forma activa, rica en energía, capaz de dañar el tejido circundante. Recibe
el nombre de reacción fototóxica o fotoalérgica.
Para diagnosticar este proceso
se utiliza la llamada prueba del fotoparche; una reacción fotoalérgica
es una reacción cutánea limitada, relacionada con la dosis, principalmente
eccematosa, que persiste más tiempo que, por ejemplo, la reacción fototóxica.
Se basa en una reacción inmunitaria frente a una sustancia alérgica derivada
de la reacción inducida por la luz.
Prueba
del fotoparche
La prueba del fotoparche se utiliza para verificar la presencia de reacciones
fotoalérgicas o fototóxicas. Las sustancias en estudio se disponen en
dos series paralelas, con el uso de apósitos, sobre la piel de la espalda
y se cubren con una lámina negra, impermeable a la luz. Al cabo de 24
horas se retiran las dos series de apósitos y la piel se irradia con luz
UV (por debajo de la dosis eritema umbral). A las 24 horas se inspeccionan
ambas zonas en estudio. En caso de reacciones fototóxicas o fotoalérgicas,
los campos cutáneos en estudio expuestos son positivos, mientras que los
no expuestos son negativos. Las reacciones fotoalérgicas pueden también
extenderse a las zonas circundantes no expuestas.
Prueba de fotoprovocación
La prueba de fotoprovocación, conocida también como fotoensayo, consiste
en la exposición de una zona en estudio a rayos UVA o UVB a una dosis
de umbral de eritema reducida; seguidamente, se comprueba la persistencia
del eritema en la zona. Dentro del eritema inducido por la luz se indaga
la presencia de lesiones cutáneas típicas de fotodermatosis, como fotoerupciones
polimórficas (FEP; pápulas, exantemas, vesículas). De este modo, el método
también se utiliza para diagnóstico general.
Prueba de fototoxicidad (ver
Prueba del fotoparche, Prueba de fotoalergia)
Al contrario que las reacciones fotoalérgicas, las reacciones fototóxicas
son dosisdependientes, están limitadas a la zona irradiada y se manifiestan
en forma de síntomas similares a los de la quemadura solar. De este modo,
en condiciones de radiación UVA, la piel reacciona al contacto simultáneo
con una sustancia determinada, como el aceite de bergamota (dermatitis
por esencias) o a sustancias que se encuentran en la hierba de Hércules
(dermatitis de las praderas [hierba]), mediante una reacción fototóxica.
La comprobación de la fototoxicidad se efectúa con la prueba del fotoparche.
Prueba del parche agresivo repetitivo
(PPAR) (ver Prueba del parche epicutáneo)
Prueba de la picazón (prueba de la picazón ocasionada
por ácido láctico)
Publicada por vez primera por Frosch y Kligman en 1977, la "prueba de
picazón ocasionada por ácido láctico", denominada también picazón, se
utiliza para identificar a las personas con piel hiperirritable o "sensible".
Esta prueba puede detectar, a pesar de la ausencia de patología y la presencia
de síntomas de irritación clínica, problemas neurosensitivos, como picazón,
ardor y prurito, en relación con la aplicación de diversos pro-ductos
para el cuidado de la piel.
El término "picazón" se refiere a la sensación que experimentan personas
sensibles a la aplicación tópica de ácido láctico a una concentración
del 10%, sensación que suele aparecer al cabo de pocos minutos. Al cabo
de 3 a 5 minutos aproximadamente, la reacción alcanza su máximo, a partir
de cuyo momento declina en el curso de los 15 a 20 minutos siguientes.
En casos especialmente sensibles puede aparecer un eritema leve.
La prueba de la picazón se efectúa en condiciones estandarizadas (parche,
prueba de la cámara) y en presencia de factores externos definidos (temperatura
y humedad ambientes, época del año). El ácido láctico se aplica en la
zona nasolabial y en uno de los lados de la cara. La persona participante
en la prueba debe diferenciar entre las sensaciones de ardor, picazón
y prurito. Durante las 2 semanas previas a la prueba no pueden utilizarse
productos para la limpieza o el cuidado de la piel. A fin de excluir un
efecto placebo, la persona investigada es sometida 1 semana más tarde
a una prueba con un parche embebido en agua como placebo.
Regeneración de la piel (ver Medición
del tamaño de los corneocitos)
Rugosidad de la piel (perfilometría,
ver Alisado de la piel y rugosidad de la piel)
Sebometría (ver
Aceites/grasas de la superficie de la piel) |
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