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Home La piel Higiene y cuidado Fundamentos sobre la higiene de la piel
  Fundamentos sobre la higiene de la piel

La finalidad principal de la higiene del cuerpo es la eliminación de la suciedad y el sudor y, con ello, la reducción del olor corporal desagradable. A partir de aquí, la higiene corporal satisface otras necesidades relacionadas con el bienestar personal: el deseo de refrescarse, de tonificarse, de relajarse y de disfrutar cuidándose.

Hoy, la antigua cultura del baño se ha transformado más bien en una cultura de la ducha. El ejercicio al aire libre, aunque también las agresiones resultantes de la civilización, y la extensión de la conciencia sobre la higiene de la sociedad actual, han reforzado la necesidad fundamental que constituye la higiene diaria y, con ello, la utilización frecuente de productos para la misma.

¿Agua para limpiar?
La imagen del agua limpia suele asociarse a una vida limpia, sana y sin contaminación. Sin embargo, para la limpieza el agua pura no es suficiente: la suciedad soluble en grasa (lipófila) no se elimina con el agua. Únicamente con la ayuda de los tensioactivos se pueden disolver y limpiar estas partículas lipófilas de suciedad.
  Los tensioactivos son sustancias que limpian activamente, compuestas de una parte soluble en agua (hidrófila) y de otra soluble en grasa (lipófila).
 
 
     
    Limpieza con jabones convencionales y tensioactivos agresivos: el agua limpia arrastra las partículas solubles en agua (hidrófilas). Las sustancias limpiadoras se unen a las partículas de suciedad lipófilas y las disuelven. Al mismo tiempo eliminan también lípidos protectores de la piel. 
1 Sustancias limpiadoras 2 Lípidos propios de la piel
3 Partículas de suciedad lipófilas
4 Superficie de la piel
5 Agua
 
         
Consecuencias de la higiene de la piel
Por una parte, la higiene de la piel contribuye significativamente a mantener su salud. Por otra, la utilización de productos de higiene inadecuados también puede alterar las funciones naturales de la piel y así originar problemas dermatológicos:


Modificación del valor pH y, con ello, alteraciones en la flora cutánea microbiana.
Eliminación de la película hidrolipídica.
Disolución de los lípidos epidérmicos (“cemento intracelular”) y alteración de la función barrera.
Reacciones toxicoirritativas y sensibilizaciones de contacto.

El contacto prolongado con el agua puede dar lugar, incluso en pieles sanas, a un aumento de la permeabilidad diez veces mayor. La higiene frecuente con detergentes o la acción de agentes alcalinos debilitan la función barrera de la piel adicionalmente. Este efecto es, a través de un aumento de la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), especialmente perjudicial para la piel que ya presenta un estado de sequedad. Como consecuencia de la disminuida función barrera de la piel, agentes químicos y alérgenos pueden penetrar con mayor facilidad en la piel, dando lugar así a reacciones alérgicas o toxicoirritativas.

Hidratación e higiene
Durante la higiene cutánea con productos que contengan tensioactivos, la piel pierde, en general, grasas y humedad. Mediante la adición de componentes reengrasantes, se extraen menos lípidos cutáneos que con un producto equivalente sin ingredientes reengrasantes, compensándose así la pérdida de lípidos.


RESUMEN:

La higiene de la piel contribuye significativamente al mantenimiento de la salud de la piel aunque, como consecuencia de la utilización de productos inadecuados, también puede dar lugar a una alteración de las funciones naturales de la piel:
Modificación del valor pH y, con ello, alteraciones en la flora cutánea microbiana.
Eliminación de la película hidrolipídica.
Disolución de los lípidos epidérmicos (“cemento intracelular” y alteración de la función barrera).

Por ello se pueden manifestar problemas dermatológicos como por ejemplo reacciones toxicoirritativas y sensibilizaciones por contacto.

















La pérdida de agua transepidérmica: como “agua transepidérmica” se designa aquella que alcanza la superficie cutánea por termodifusión. Allí abandona el cuerpo evaporándose. Cuanto menos intacta se encuentre la barrera de la capa córnea, mayor será esta pérdida de agua.
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