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Estados de la piel de especial actualidad y factores de influencia

 
El enfoque cosmético de la praxis dermatológica parte de la premisa de que para el dictamen del estado fisiológico de la piel se recurre a criterios tanto objetivos como subjetivos. Así, se distinguen cuatro diferentes estadíos o cuadros cutáneos:

Piel normal
El que los parámetros cutáneos fisiológicos sean normales se conoce como Eudermia: la piel se muestra íntegra, con buen riego sanguíneo, coloración rosada y transparencia uniforme. No es ni demasiado grasa ni seca y no origina, visto objetivamente, ninguna clase de problemas. Esta condición de la piel puede, sin embargo, ser alterada considerablemente.

Piel seca
Zonas descamadas en la piel originan con frecuencia picor y sensación de tirantez. En su conjunto, el cuadro cutáneo aparece áspero y manchado, en ocasiones incluso envejecido prematuramente.

Piel grasa y húmeda

El cuadro de este tipo de piel muestra poros gruesos provistos de comedones (espinillas). La piel tiene un brillo grasiento, su transparencia no es uniforme y con frecuencia aparece pálida y amarillenta.

Piel mixta
En la zona de la frente, el mentón y la nariz se muestra un estado de piel grasa y húmeda, mientras que las mejillas, por el contrario, se presentan normales o secas. 

Factores endógenos y exógenos que influyen en el estado de la piel
Entre los factores endógenos se encuentra la predisposición genética a uno de los tipos de piel arriba mencionados, así como las enfermedades cutáneas originadas por una disposición genética como, por ejemplo, el eccema atópico (neurodermatitits), la psoriasis o la ictiosis.

Al contrario que el envejecimiento prematuro de la piel, que es determinado por factores exógenos, el envejecimiento biológico endógeno se encuentra determinado genéticamente. Se presenta mediante los siguientes signos:

Capacidad de regeneración celular disminuida.
Reducción de la secreción de glándulas sudoríparas y sebáceas.
Endurecimiento del tejido conectivo junto a reducción de la capacidad de retención de agua.
Degeneración de las fibras elásticas.

Con la disposición adecuada, los individuos pueden reaccionar frente a desencadenantes psíquicos o relacionados con el estrés, mediante una alteración patológica del estado de su piel. La influencia de las hormonas puede ser tanto psicológica como patológica. De esta manera, el acné de la pubertad o el inicio de la atrofia cutánea durante el climaterio se encuentran relacionados con variaciones hormonales. En caso de enfermedades de las glándulas endocrinas, como por ejemplo la corteza de las glándulas suprarrenales, suelen aparecer alteraciones del cuadro cutáneo. 

Factores exógenos

Entre los factores externos relacionados con el ambiente se encuentran:

La formación de radicales libres, sobre todo por exposición a la radiación UV y el consumo de tabaco y alcohol.
Exposición a sustancias agresivas como los álcalis.
Temperatura y humedad del aire.



Imagen al microscopio electrónico de una piel normal y otra seca.
Los muy reactivos radicales libres son originados por la radiación UV, la polución, el ozono, los medicamentos y determinados alimentos. Son responsables de los procesos de oxidación en los tejidos corporales y dan lugar a daños en el interior de las células y en la membrana celular. Los radicales libres se forman en la epidermis sobre todo por exposición a la radiación UV. Una exposición solar sin protección durante años da lugar a lesiones solares crónicas y con ello a envejecimiento cutáneo prematuro.

Con la utilización continuada de productos para la higiene y el cuidado de la piel, neutros o alcalinos, se sobrecarga el mecanismo natural de neutralización alcalina de la piel. Como consecuencia de ello se fomenta la aparición de eccemas por desecación e infecciones de la piel. En los niños pequeños y las personas mayores se presenta, entre otras razones, por falta de formación o por reducción de la función de las glándulas sebáceas respectivamente, una disminución de la capacidad fisiológica de tampón de la piel. 
Para la protección frente a los radicales libres, la piel posee sustancias, los llamados antioxidantes, que son capaces de neutralizarlos.
Por motivos laborales, muchos individuos como peluqueros, albañiles, operarios industriales, etc., tienen contacto con las diferentes noxas. Entre ellas destacan los ácidos, lejías y disolventes. También diversas sustancias detergentes (tensioactivos), como el lauril sulfato sódico, pueden dar lugar a daños en la estructura de las células córneas y alteraciones de la barrera de permeabilidad de la capa córnea. La sequedad de la piel hasta el desarrollo de eccemas supone la posible consecuencia.

Las duchas frecuentes y prolongadas con agua caliente conducen a una pérdida de los factores humectantes naturales (Natural Moisturizing Factors, NMF), así como de los lípidos de la superficie cutánea. La piel se reseca y se torna áspera.

La piel reacciona ante el frío en primer lugar con una constricción de sus vasos sanguíneos con el fin de prevenir pérdidas de calor importantes. El frío persistente reduce la secreción de las glándulas sebáceas y da lugar a sequedad en la piel. 
Como noxas se designan sustancias agresivas que pueden ser causa de enfermedades. Peligro para la piel presentan los tensioactivos, disolventes, barnices y tintes.
En la sauna, así como en dependencias climatizadas, las glándulas sudoríparas producen más sudor, el cual se evapora rápidamente debido al calor o a la sequedad del aire. La piel se reseca.
En caso de actuación temporal de los factores exógenos descritos, los mecanismos defensivos de la piel son capaces, hasta cierto punto, de contrarrestar este estímulo. Pero si la acción del estímulo es más duradera, los mecanismos de defensa se saturan. La piel pierde su complexión normal y sana, reacciona con sensibilidad y es propensa a las enfermedades.

RESUMEN:

El estado de la piel en un momento dado, está sujeto a numerosas influencias endógenas y exógenas. A modo de ejemplo, una alteración hormonal puede dar lugar tanto a una piel seca como a otra grasa y húmeda. Factores exógenos como la exposición al sol sin protección a lo largo de los años, dan lugar a envejecimiento cutáneo prematuro. Determinados influjos climáticos contribuyen a la sequedad de la piel.
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