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Home La piel Condiciones de la piel Las peculiaridades de las manos
Las peculiaridades de las manos

Las manos se encuentran, por su constitución y su función como herramienta humana para el trabajo diario en el hogar, la oficina o el jardín, fuertemente expuestas a factores exógenos. Por ello, la piel de las manos se diferencia claramente de la de otras zonas del cuerpo. La constitución de la palma de las manos también se diferencia claramente de la del dorso de las mismas.

Si examinamos el dorso de las manos observaremos que la piel es especialmente fina. Ello se debe a que aquí el subcutis (tejido subcutáneo) casi no contiene tejido adiposo. Por el contrario, en las palmas de las manos encontramos, sobre todo en los pulpejos, un almohadillado insensible a la presión. Aquí el tejido adiposo subcutáneo es especialmente resistente y rico en tejido conectivo y grasas.

Características fisiológicas como factores endógenos de influencia

Con la falta de pilosidad de las palmas de las manos también faltan las glándulas sebáceas que contribuyen al engrasamiento de la piel y la retención de agua. También en el dorso de las manos, con pelos finos y escasos, la densidad de glándulas sebáceas es claramente inferior a la de otras zonas corporales. Las manos se encuentran por tanto menos protegidas frente a factores externos, sobre todo frente al desengrasado.

Al contrario que las glándulas sebáceas, la densidad de las glándulas sudoríparas en la zona palmar de las manos es mayor a la de otras regiones de la piel. Carece de algunos factores hidratantes naturales (Natural Moisturizing Factors, NMF) y lípidos protectores. En el manto ácido protector de las manos existe, por otra parte, un déficit de componentes de la secreción de las glándulas sebáceas estabilizadores del pH, engrasantes e hidratantes.

En las palmas de las manos, la capa córnea es rica en lípidos epidérmicos. Sin embargo en el dorso, debido a la baja densidad en glándulas sebáceas, se presenta un déficit de lípidos. Gracias al debilitamiento de la película hidrolipídica así ocasionado, las manos muy sobrecargadas se resecan con gran rapidez. Debido a la frecuente utilización de jabones alcalinos, entre otros, el valor fisiológico del pH de las manos puede descender bruscamente hasta un nivel perjudicial. 

El tejido adiposo subcutáneo constituye normalmente el almacén energético del cuerpo. En las palmas de las manos, las plantas de los pies y en las nalgas, tiene la función adicional de proteger frente a los golpes e impactos.

En la superficie interna de las manos se encuentran alrededor de 400 conductos de glándulas sudoríparas ecrinas por centímetro cuadrado de piel, en comparación con los 100 a 200 de otras regiones cutáneas. Por ello, ante una sobrecarga física o psíquica, que provoca un aumento del flujo sudoríparo, las manos suelen humedecerse.

Melanocitos y peculiaridades de los dedos
Una propiedad de las palmas de las manos y de la superficie interna de los dedos es que no se broncean tras la exposición a la radiación solar. Ello se debe a la inexistencia de melanocitos (células pigmentantes de la piel) en la capa basal de las palmas de las manos. Las palmas de las manos y las yemas de los dedos disponen de gran cantidad de surcos epiteliales. Éstos, también llamados surcos cutáneos, son los responsables de las huellas dactilares de cada individuo.


La gran cantidad de surcos epiteliales o cutáneos dan lugar a las huellas dactilares de cada individuo.
Influencias exógenas y sus consecuencias para las manos
La agresión de las manos, con frecuencia diaria, tiene lugar debido a:

Limpieza con agua y jabones.
Acción de sustancias ácidas y alcalinas.
Contacto con disolventes.
Daño originado por radicales libres.
Frío y calor.
Agresiones mecánicas.

Eccema de las manos y reacciones alérgicas
Entre las enfermedades de las manos destacan los eccemas de contacto alérgicos y los irritativo-tóxicos. Pertenecen a los eccemas exógenos, originados por influen-cias y sustancias (noxas) agresivas externas. Con frecuencia a una reacción alérgica le precede una lesión cutánea irritativo-tóxica (el llamado eccema en dos fases).

Si la piel y su función barrera no es capaz de regenerarse en suficiente medida debido a un incremento de la frecuencia de los factores agresores, dicha alteración de la función barrera puede dar lugar a reacciones de sensibilización y a un eccema de contacto. En especial, las personas con una disposición endógena a la piel seca sensible deben, en su trabajo diaro o en el hogar, preocuparse de mantener los mecanismos naturales de protección y regeneración, como la función barrera y la capacidad de neutralización alcalina, a traves de la utilización de productos para el cuidado médico de la piel.

Eccema de contacto en las manos
De un 15 a un 35 % de los trabajadores padecen de eccema en las manos. Fundamentalmente se trata de mujeres jóvenes que trabajan o son formadas en una actividad que agrede las manos, p. ej. peluqueras y enfermeras.

RESUMEN:

Al contrario que en las palmas de las manos, la piel del dorso de las mismas es extremadamente fina. La película hidrolipídica de las manos carece de importantes componentes engrasantes, retenedores de la humedad y estabilizadores del valor pH, a causa del bajo número de glándulas sebáceas. Dada la gran sobrecarga a la que suelen estar sometidas las manos, lo anterior da lugar a una saturación del sistema protector y reparador de la piel y, consiguientemente, a la aparición del eccema de contacto.
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