| Mecanismos
de regeneración y reparación La piel dispone de diversos mecanismos de regeneración y reparación para remediar los daños causados por agentes externos así como las pérdidas funcionales resultantes. |
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| Reacciones
de la capa córnea Tanto si los estímulos son mecánicos, como físicos o químicos, la capa córnea se engrosa. Un típico ejemplo es la hiperqueratosis solar tras exposición intensa a la radiación UV o la aparición de callosidades en zonas corporales sometidas a esfuerzos mecánicos (palmas de las manos y plantas de los pies). Regeneración de daños ocasionados por la radiación UV La exposición intensiva a la radiación UV genera daños primarios en el código genético. Daños secundarios en proteínas celulares y membranas son originados por los radicales libres inducidos por la radiación UV. Se conocen varios mecanismos propios de la piel que reparan los daños en el DNA. Entre ellos tienen especial importancia para los seres humanos la reparación por excisión y la reparación por postreplicación: el mecanismo de la primera se basa en detectar, eliminar y sustituir el DNA dañado. De esta forma se evitan las mutaciones, siempre que el sistema reparador propio de la piel no esté sobrecargado o sea defectuoso. Por el contrario, en el caso de la reparación por postreplicación, el segmento dañado del DNA es primeramente “rodeado”, es decir, no contemplado en el código genético. Más adelante se produce la reparación. Sin embargo, este mecanismo funciona de manera tan defectuosa que durante la reparación se producen con frecuencia más mutaciones que durante la agresión originaria por radiación. |
Puede aparecer hiperqueratosis inducida químicamente tras baños repetidos con agentes liposolubles y agua. |
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| Regeneración
de lesiones cutáneas La capa de las células epidérmicas madre, la capa basal, se encarga de la renovación continua de la epidermis (cutis superficial) gracias a una división celular constante (proliferación). Si se produce una herida localizada en la capa superior de la piel, las lesiones cutáneas, llamadas erosiones, pueden curar sin cicatrices. Si por el contrario la agresión alcanza la dermis (p. ej. una úlcera), es decir que la membrana basal se encuentre afectada, la curación tiene lugar con formación de una cicatriz. En este caso las células cutáneas destruidas son reemplazadas por tejido conectivo. La curación de una herida tiene lugar en varios estadios consecutivos: en la primera fase se forma, a partir de la coagulación de la sangre brotada de la herida, una membrana endurecida por el exterior (costra). En la subsiguiente fase de limpieza cutánea tiene lugar la autolisis y la fagocitosis de las células cutáneas dañadas y necrosadas. Paralelamente, las fibras de tejido conectivo se disuelven enzimáticamente, mientras que los leucocitos y los fagocitos se activan y el líquido linfático fluye. |
Como autolisis se conoce la autodigestión mediante enzimas de las células necrosadas. Como fagocitosis, la absorción activa de partículas por parte de los fagocitos. |
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| Durante la fase de regeneración y proliferación tiene lugar la epitelización del lecho de la herida, lo que incluye la formación de nuevos capilares al igual que nuevo tejido conectivo y fibras colágenas. La división de las células cutáneas puede ser estimulada y reforzada durante la fase de proliferación mediante aplicación de principios activos tópicos como el Dexpantenol. Ello puede contribuir a una mejor y más rapida curación de la herida. | |||||
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