PIEL SENSIBLE
PIEL SECA
CUTIS SENSIBLE
ANTI-EDAD
PIEL GRASA CON IMPUREZAS
PIEL SENSIBLE AL SOL
COMPONENTES
FORMULACIONES GALÉNICAS
MÉTODOS
INGREDIENTES INCI
LA PIEL Y SUS CÉLULAS
FISIOLOGÍA DE LA PIEL
CONDICIONES DE LA PIEL
HIGIENE Y CUIDADO
FOTOPROTECCIÓN
NUEVOS PRODUCTOS
LINKS DERMATOLÓGICOS
Home
Programa médico para el cuidado de la piel
TEST DE LA PIELSUSCRIPCIÓNCONSEJOS Preguntas más frecuentesSITEMAPCONTACTAR
INFO PRODUCTOSLA PIEL GAMAS DE PRODUCTOS NOVEDADESSERVICIOS
Home La piel Fisiología de la piel El sistema inmunitario de la piel
  El sistema inmunitario de la piel

La piel, como órgano de mayor superficie, tiene en las células de Langerhans, que se encuentran en las capas epidérmicas inferores, células especializadas y competentes inmunológicamente. Las células de Langerhans juegan un papel esencial en el sistema inmunitario de la piel y su función se encuentra estrechamente relacionada con el sistema de defensa que actúa en todo el cuerpo.
     
         
  La defensa del cuerpo frente a los microorganismos comienza directamente en la superficie cutánea: ácidos grasos especiales procedentes de las glándulas sebáceas y secreciones de determinadas bacterias, que pertenecen a la flora cutánea fisiológica, impiden el crecimiento de hongos y bacterias. Determinadas encimas del sudor (lisozomas) pueden desintegrar los agentes agresores de las paredes celulares. Si a pesar de todo penetra un cuerpo extraño, por ejemplo como resultado de una lesión en la piel, el sistema inmunitario de la piel reacciona en consecuencia. Muchas células cutáneas participan en la defensa frente a cuerpos extraños. De ellas, algunas como las de Langerhans, pertenecen exclusivamente al sistema inmunitario de la piel.   Diversos ácidos grasos procedentes del sebo sólo se encuentran en la superficie cutánea.




 
 

 

     
  Origen y fisiología de las células de Langerhans
Las dendríticas células de Langerhans proceden de la médula ósea. Pueblan la epidermis en forma de una red dispuesta de forma regular, con lo cual alcanzan una densidad de alrededor de 700 a 800 células por milímetro cuadrado.

Constituyen los “centinelas” periféricos del sistema inmunitario y pertenecen junto a los macrófagos y los granulocitos, a la serie de células mielíticas.

Al microscopio electrónico se reconocen los “Gránulos de Langerhans”, orgánulos intracelulares muy característicos del citoplasma, con forma de raqueta de tenis. Juegan un papel esencial en los receptores específicos de los precursores de la endocitosis.
 
Distribución de las células epidérmicas de Langerhans (manchas oscuras) en una biopsia de una ampolla por succión.
 
         
  El modo de funcionamiento de las células de Langerhans
Las células de Langerhans están especializadas en activar las células T con el fin de provocar una respuesta inmunitaria primaria. Por ello juegan un papel esencial en las alergias de contacto, trasplantes de piel y otros procesos inmunológicos de la piel. 

Tras el contacto con los correspondientes antígenos (virus, alergenos de contacto, injertos de piel), la célula de Langerhans abandona la epidermis a través del flujo linfático hasta alcanzar un nodo linfático. En el camino, la célula de Langerhans experimenta un proceso de maduración que conduce a la presentación del antígeno sobre superficie celular.
  Los macrófagos, una forma de fagocitos, son los que primero reaccionan ante los intrusos. Aparecen en la piel con diversas formas: en la epidermis es la de las células de Langerhans, en la dermis la de los llamados macrófagos de tejido.  
         
  Las células migradas son sustituidas en la médula ósea por un número equivalente de células de Langerhans.

En los nodos linfáticos las células de Langerhans así maduradas activan las
células T, que por su parte poseen sobre su superficie los correspondientes receptores específicos para los antígenos. Con ello inician la reacción del sistema inmunitario.

Influencias externas en el sistema inmunitario de la piel
La actividad de las células de Langerhans en la epidermis se ve influida, entre otros, por:

Sustancias “correo” intercelulares (citoquinas), como la interleuquina-10.
Radiación UV.
Fotoquimioterapia.
Medicamentos inmunosupresores (como los corticoides).

Tras exposición intensa a la radiación UV ha podido ser observado que las células de Langerhans repliegan sus apéndices dendríticos y migran de la epidermis. La interleuquina-10 (IL-10), que es liberada por la radiación UV en la células de la piel, origina además una merma en el sistema inmunitario en su conjunto, es decir también en las áreas no radiadas. De este manera surgen en la piel zonas inmunosuprimidas que, por otra parte, dan la oportunidad a las células de la piel dañadas por el UV de reparar sus daños y no ser eliminadas por una respuesta inmunitaria prematura.

 


Las células T pertenecen al grupo de los linfocitos. Se distingue entre células supresoras y colaboradoras, que dirigen la respuesta inmunitaria, y aquellas encargadas de la supresión de los antígenos.




 
         
  Por otra parte, las células cutáneas modificadas genéticamente sólo son reconocidas parcialmente. De esta manera pueden aparecer tras exposición al sol crónica de largos años, basoliomas y espinoliomas desarrollados a partir de queratinocitos mutados.

Adicionalmente, no pueden ser combatidos efectivamente por los microorganismos inmunosupresores como los virus Herpes. De esta manera se explica la reactivación de las infecciones de Herpes Simplex tras la exposición solar.
 
Reducción del número de células epidérmicas de Langerhans (manchas oscuras) en una biopsia de ampolla por succión, dos días después de un estímulo por radiación solar.
 
         
    más  
Aviso Legal