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  La capa córnea (stratum corneum)

La capa exterior de la epidermis (cutis superficial), la capa córnea, consta de una parte dura (pars compacta) con 15 a 20 capas de células. Las células córneas (corneocitos) se encuentran unidas entre sí gracias a unos cuantos desmosomas, apéndices de la membrana celular ricos en proteínas (“tonofibrillas”).

El modelo del cemento y los ladrillos
Entre las células se encuentran los lípidos epidérmicos: si nos imaginamos las células córneas como ladrillos, los lípidos serían el cemento o la argamasa que rellenan los espacios intercelulares (modelo del cemento y los ladrillos).

Formación y función de los lípidos epidérmicos
La composición de los lípidos y su contenido de agua en la epidermis se modifican con el aumento de la cornificación de las células cutáneas. Los lípidos se producen en los aparatos de Golgi de las células córneas. Finalmente se hacen visibles en pequeñas estructuras de los queratinocitos maduros: en estas vacuolas de membrana cerrada, los llamados Odland-Bodies, se almacenan las sustancias precursoras de la barrera lipídica cutánea en forma de membranas dobles discoidales agrupadas. El contenido de los Odland-Bodies es depositado en los espacios extracelulares mediante la exocitosis. Allí es donde se originan los lípidos epidérmicos: en forma de cemento corneocelular, estas membranas lipídicas dobles confieren estabilidad a la capa córnea.

Simultáneamente, estas membranas lipídicas intercelulares constituyen la barrera crítica de permeabilidad de la capa córnea: la regulación del contenido de agua y humedad es una de sus funciones más importantes, ya que la elasticidad y solidez de la capa córnea dependen de su contenido acuoso.

Composición de los lípidos epidérmicos
Entre los lípidos de la capa córnea predominan las ceramidos con una proporción del 40 %. A continuación vienen los ácidos grasos (25 %), y el colesterol (25 %) y sulfatos de colesterol. De esta mezcla de lípidos complejos, las ceramidas son responsables en primera instancia de la función de rentención de humedad y formación de la barrera. Desde el punto de vista químico se trata de un grupo de diferentes esfingolípidos, es decir, para las uniones de alcoholes de alto contenido molecular, sobre todo esfingosina con diversos ácidos esenciales como por ejemplo el ácido linoleico.
  Representación esquemática de la capa córnea: el modelo del cemento y los ladrillos.


1 Células córneas (corneocitos)
2 Lípidos epidérmicos
 
         
    Representación esquemática de la síntesis de los lípidos epidérmicos.

1 Odland-Bodies
2 Células del stratum granulosum
3 Exocitosis
4 Membranas lipídicas dobles
5 Células del stratum corneum
 
         
  La barrera de permeabilidad
Los lípidos epidérmicos constituyen de un 10 a un 30 por ciento del volumen total de la capa córnea (stratum corneum). Esto equivale a una proporción en sustancia intercelular sobre el volumen total de 100 a 200 veces mayor que en otros tejidos. De esta manera la capa córnea forma una efectiva barrera de permeabilidad, que realiza dos funciones esenciales: 
 
El pH ácido de la piel juega un papel esencial en la formación de la barrera de permeabilidad.
 
         
 
Impide la penetración de determinadas sustancias como por ejemplo microbios, agentes químicos y alergenos.
Minimiza la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), protegiendo con ello al organismo de la deshidratación.

Si se eliminan capas de células córneas y con ello lípidos epidérmicos, la piel será más permeable al agua (TEWL) y otras sustancias, incluidas sustancias agresivas y alergenos.

Los factores hidratantes naturales (NMF, Natural Moisturizing Factors)

La capacidad de retención de agua de la piel se encuentra determinada de forma importante por la composición de la barrera lipídica de la capa córnea. La estructura proteínica de las células córneas también es significativa para la capacidad de retención de agua de la piel, como puede ser la presencia del aminoácido arginina. Estas sustancias propias del cuerpo, que fijan el agua en la capa córnea, se denominan factores hidratantes naturales (NMF). Se originan durante el proceso de cornificación de los queratocitos (p.e. el ácido pirro-lidoncarbónico), del sudor y de la secreción de las glándulas sebáceas (entre otros, urea, sales y ácidos orgánicos).

Descamación y renovación de la piel
Hacia la superficie cutánea la capa córnea se vuelve más quebradiza, las diferentes células no encajan entre ellas (pars disjunctiva), separándose y desprendiéndose imperceptiblemente en forma de escamas de piel. Este proceso continuado se denomina descamación. Un adulto pierde diariamente alrededor de 10 gramos de escamas córneas.
  Se conoce como agua transepidérmica aquella que alcanza la superficie cutánea por termodifusión, evaporándose una vez allí. Cuanto menos intacta se encuentre la barrera cutánea de la capa córnea, mayor será dicha pérdida.  
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