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Para cuidar tu piel
Procura mantener hidratada
correctamente tu piel, tanto en la ducha como en el cuidado posterior diario.
Elementos como la urea, las ceramidas, los nutrientes y los exfoliantes
refuerzan la barrera protectora de nuestra piel.
Evita el contacto directo
de la piel con el exterior en condiciones climáticas extremas (frío,
viento, lluvia…) sin una protección hidratante importante.
Recuerda que una de las
causas más probables de la aparición de las arrugas cutáneas
es la sequedad de la piel, causada por la agresión de los factores
anteriormente comentados.
Si tu piel es atópica
o alérgica debes saber que existen productos que refuerzan la barrera
defensiva de la misma como son los ácidos grasos esenciales (Omega
6).
Para cuidar tu cutis
La piel grasa y con tendencia
al acné también tiene su protagonismo en esta estación
del año. Lo adecuado para cuidar tu cutis es limpiarlo, tonificarlo
y tratarlo correctamente. Utiliza productos que eliminen el exceso de grasa,
que abran lo poros y los limpien e impidan la sobreinfección bacteriana.
Para eliminar las células
muertas y hacer que los principios activos del resto de los productos penetren
mejor, comienza con una exfoliación. Elige un producto suave pero
eficaz. Los hay de uso diario.
Después de la ducha,
cuando los poros están abiertos, es el mejor momento de aplicarte
una mascarilla que te purifique e hidrate en profundidad.
Consejos generales
No te bañes ni duches
con agua excesivamente caliente, ya que se elimina más fácilmente
la capa protectora defensiva de la piel. Sustituye el jabón que usas
habitualmente por un gel suave rico en lípidos, con pH5 para no dañar
la piel.
Usa prendas de algodón
y no sintéticas, para mayor tolerancia de nuestra piel que en esta
época es más sensible.
Procura mantener un nivel
adecuado de humedad en el hogar, ya que las calefacciones resecan el ambiente
y, por lo tanto, nuestra piel.
Mantén una dieta
equilibrada y con combinaciones vitamínicas (frutas, verduras, cereales,
legumbres y hortalizas). Muchas de las vitaminas que ingerimos con los alimentos
se almacenan en nuestra piel y su función primordial es evitar la
oxidación de la misma (principalmente la vitamina E). Durante el
verano han trabajado mucho y ahora es el momento de restaurarlas. |
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