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Ante la exposición solar
No solamente nos exponemos
a los factores nocivos del sol cuando vamos a la playa, a la montaña
o a la piscina. Las radiaciones ultravioleta nos pueden afectar negativamente
aún en la propia ciudad. Actualmente existen muchos productos hidratantes
que ya contienen filtros de protección solar incorporados en sus
fórmulas.
Cuando vayas a tomar el
sol: evita las horas de más calor y los lugares de exposición
más agresivos (mediodía, cerca de la orilla...). La exposición
al sol debe ser en un tiempo adecuado y de forma progresiva. Es necesario
aplicarse un fotoprotector adecuado al tipo de piel, y preferiblemente media
hora antes de la exposición. Alcanzar un bonito bronceado no es tener
una piel enrojecida ni quemada. El verdadero bronceado se obtiene cuando
los pigmentos cutáneos (melanina) han sido estimulados por el sol.
Un buen fotoprotector impide las quemaduras y los efectos nocivos del sol
pero no impide el verdadero bronceado. Aplícate un adecuado after-sun
tras la exposición para mantener la piel descongestionada y bien
hidratada. Consulta con el dermatólogo ante pieles susceptibles de
alergias al sol pues existen fotoprotectores adecuados.
Los niños, por su
actividad bajo el sol, acumulan los efectos nocivos del sol de manera progresiva
por lo que la protección y prevención son muy necesarias.
Si tu hijo es menor de 1 año no es aconsejable exponerlo al sol directo.
Para la hidratación cutánea
El sol y los baños
continuos resecan nuestra piel y dañan su manto protector, por lo
que es conveniente usar productos hidratantes de forma diaria, y si contienen
elementos protectores y preventivos ante el envejecimiento prematuro de
la piel, mejor. De la misma forma cuando nos duchamos deberíamos
usar jabones y geles no agresivos (no alcalinos y que rehidraten nuestra
piel).
Recuerda que una de las
causas más importantes de la aparición de las arrugas cutáneas
es la sequedad de la piel, causada por la agresión de estos factores
externos (sol, aires acondicionados, baños, tabaco…). Procura
mantener un nivel adecuado de humedad en el hogar, oficina, coche, ya que
los aires acondicionados resecan el ambiente y, por lo tanto nuestra piel.
No te bañes ni duches
con agua excesivamente caliente, ya que se elimina más fácilmente
la capa protectora defensiva de la piel.
Mantén una dieta
equilibrada y con combinaciones vitamínicas (frutas, verduras, cereales,
legumbres y hortalizas) .
Si tu piel tiene alguna alteración
Si tu piel es alérgica,
recuerda que existen productos que refuerzan la barrera defensiva de la
misma, como son los ácidos grasos esenciales y los fotoprotectores especiales
para pieles sensibles.
La piel grasa y con tendencia
al acné también tiene su protagonismo en esta estación
del año; limpiarla, tonificarla y tratarla correctamente, con productos
que eliminen el exceso de grasa, abran lo poros y los limpien e impidan
la sobreinfección bacteriana, es lo adecuado para cuidar tu cutis.
El exceso de transpiración
cutánea también debe ser controlada, por eso el uso de desodorantes
dermatológicos, que no causen alergias, sean bien tolerados por la
piel y eviten el olor corporal y el exceso de transpiración, están
muy bien indicados. |
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